Intensidad emocional:

Viernes. Día de tutoría: día de descubrimiento personal emocionalmente activo. Razones para esta afirmación no sobran. Siempre, cada día, es una oportunidad de descubrirnos un poquito más en nuestras reacciones, pensamientos, acciones conscientes o inconscientes. Es la oportunidad también de descubrir a quien tenemos al lado con todo lo que son. Por último, es la posibilidad de profundizar en lo que podemos hacer por los demás, desde los más cercanos hasta los más lejanos. Todo eso, con sus fases, fue lo que trabajamos el viernes.

El punto de partida: la reflexión de la mañana. El tema: la solidaridad en clave de donación, de entrega, de compartir de lo que tenemos y de lo que somos. Claro, la razón es sencilla: se acerca el tiempo del apadrinamiento. Es decir, de aportar al desarrollo de personas que se encuentran en situaciones de riesgo de exclusión social. La motivación de la reflexión la hizo un video en el cual se nos retrata que la vida es compartir más allá de lo que nos sobra sino de lo que tenemos. De eso se trata el Apadrinamiento: creer que lo que damos va destinado a personas que realmente lo necesitan para asegurarse un crecimiento integral que parte de la educación.

A continuación, entramos en lo emocional. Entregué una tabla periódica de las emociones. Nada mal constatar la realidad de que existen más palabras para referirse a nuestros sentimientos que el “estoy bien” o “estoy mal”. Ya saben cuál es la diferencia entre emoción y sentimiento; ahora se trata de ponerlo en práctica. ¿Cómo? Eligen dos emociones que han experimentado alguna vez en su vida y rellenan un sencillo cuadro. ¿Lo consiguieron a la primera? Claro que no: las preguntas surgen y muchas veces nuestra especie de “analfabetismo emocional” emerge y a veces es tal que las respuestas sencillamente no brotan.

La actividad queda pendiente de conclusión: el viernes que viene toca poner en común nuestras experiencias. ¡Seguro todos podemos aprender de los demás! 
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